Actividad 2.1. ¿Qué podemos esperar de nuestro alumnado respecto al manejo del lenguaje?
En esta actividad se nos pide que, a la vista de los contenidos del bloque, elaboremos una línea de tiempo acerca del desarrollo evolutivo normal de los distintos procesos vinculados al lenguaje, que adjunto a continuación:
Basándonos en la línea de tiempo creada, debemos incluir una reflexión sobre cómo se relacionan los procesos vinculados al lenguaje con la comprensión y la expresión verbal.
Mi reflexión comienza planteando mi intención, por otra parte comprensible, de poder aplicar los conocimientos adquiridos en este curso al campo en el cual se desarrolla mi labor docente. En mi caso, y al ser profesor de violín en un Conservatorio Profesional de Música, mi alumnado abarca desde la edad en la que termina la línea de tiempo del desarrollo del lenguaje (es decir 7 - 11 años) hasta la edad adulta, y, teniendo en cuenta que se trata de enseñanzas de Régimen Especial, y por tanto no obligatorias, no me encuentro con la diversidad de situaciones y problemáticas en este campo con el que se pueden encontrar colegas de otros niveles educativos. Es decir, los contenidos que trabajamos en las asignaturas instrumentales (caso diferente es el de asignaturas como puede ser Historia de la Música, o Pedagogía) no nos permiten experimentar tanto la relación de los procesos vinculados al lenguaje con la comprensión y la expresión verbal de nuestro alumnado.
Dicho esto, me gustaría reflexionar sobre otros aspectos que pondrán de relieve las similitudes del lenguaje cotidiano con el lenguaje musical, y de éste con el lenguaje matemático, y el vínculo entre música y retórica, de tal forma que podamos relacionar los contenidos del bloque con el lenguaje de la música, y cómo contribuye el estudio de ésta en el desarrollo general de la mente del individuo.
El gran pensador y matemático Gottfried Leibniz ya definió en su día a la música como “el placer que experimenta la mente humana al contar sin darse cuenta de que está contando” y es evidente, a poco que uno se adentra en su estudio, que la música es una forma sensible de expresar operaciones matemáticas. Además, ambos lenguajes, el musical y el matemático, comparten la característica de que difieren del lenguaje de la vida cotidiana.
Si bien, como digo, el lenguaje musical difiere del utilizado en la cotidianidad de nuestra vida, comparte un vínculo importante con la oratoria y, concretamente, con la retórica, puesto que ambas se ejercen en el tiempo y se perciben por el oído. Factores como la modulación de la voz, el tiempo de las frases, las pausas y silencios o el orden de los períodos para distribuir los temas, resultan fundamentales para vincular las ideas con las emociones. Tal asociación es la base de la teoría de los afectos, sobre la que se estableció la notación musical hasta el renacimiento y el barroco.
En lo referente a música y retórica recomiendo encarecidamente la lectura del blog “El árbol de la retórica”, y concretamente la entrada del siguiente enlace:
En los contenidos del bloque se hace referencia a la interpretación de la información visual o auditiva y su conversión en palabras o fonemas. Igualmente el lenguaje musical se transmite de forma visual o sonora y el alumnado ha de convertir la información en alturas, duraciones, intervalos, timbres, texturas, pulsos, frases y motivos. De igual manera que se describen posibles problemas relacionados con esta interpretación de la información en el lenguaje cotidiano, también se producen dificultades cuando el alumnado experimenta problemas para reproducir o recordar ritmos o melodías sencillas, cantar por imitación o mantener sensación de pulso, y también cuando invierte la dirección de la línea melódica de un texto visualmente escrito en la dirección opuesta.
En cuanto a la sintaxis, mientras que en el lenguaje común distinguimos grupos de palabras como nombres, adjetivos, verbos, etc… en el campo musical esta sintaxis suele entenderse como las relaciones tonales entre los acordes, y sus tipos, de los diferentes grados de la escala, el reconocimiento de las secciones, las frases y los motivos, construyendo, igual que en el lenguaje común, estructuras ordenadas jerárquicamente a través del acto de componer o improvisar, o reconociendo y transmitiendo dichas estructuras a través de la ejecución musical. El compositor, al igual que el escritor, también planifica, genera borradores y revisa o adapta composiciones, propias o de otros, las “traduce” para ser ejecutadas por otras familias instrumentales o las arregla para adaptarlas a otros usos.
Dentro del campo del conocimiento semántico, tendríamos todos los aspectos relacionados con la interpretación de la música de diferentes épocas, estilos, caracteres, afectos… y su relación con la pragmática del lenguaje vendría dada por la versatilidad estilística en relación con el cambio de código: formal elaborado (para lo que sería la música denominada culta de todos los estilos y épocas incluyendo el jazz) y el informal y restringido (que englobaría la música popular y folclórica)
Además, la pragmática del lenguaje también busca influir en los demás, al igual que la música a través de su relación con la retórica y su utilización como base de la teoría de los afectos (https://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_los_afectos)
La pragmática del lenguaje también busca la interacción personal, dado que el lenguaje se basa en un consenso de principios y reglas entre los interlocutores, al igual que todas las formas de improvisación musical, y también las formas musicales con estructuras establecidas como puede ser la misa, el requiem, el stabat mater, la pasión y otras generalmente relacionadas con los actos litúrgicos.
La variación del significado en función del contexto se aprecia en música cuando se utilizan temas folclóricos o procedentes de danzas populares para la creación de obras de música culta y, a la inversa, cuando se realizan mezclas o arreglos de piezas cultas para la elaboración de música popular.
Las actividades sobre la prosodia y el tono se trabajan muy a menudo en la escritura y la ejecución instrumental cuando con una misma frase se prueban diferentes “tempi”, diferentes dinámicas, articulaciones, direcciones y fraseos, diferentes acompañamientos armónicos o se ejecutan variaciones a través de inversiones, cánones, contrapuntos, etc…
Por último, destacar la importancia de la formación musical como lenguaje universal, el lenguaje de los sonidos, el más profundamente conectado con la emoción humana, y el uso de canciones infantiles y populares para favorecer el aprendizaje y la transmisión oral de conocimientos desde épocas remotas hasta nuestros días, pues… quién no recuerda las melodías de su infancia.

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